miércoles, 9 de mayo de 2012

Único

Nada como una mirada cómplice que acaricia el alma,

mientras recorres la vida andando al compás de tus sueños.

 

Cinco minutos para viajar a la eternidad entre sus besos

y entregar caricias desveladas de ausencia.

Retornan entre suspiros y esperanzas

las alegrías endosadas al olvido

y descubro que la felicidad es 

la suma de mi nombre y su apellido.

 

He soñado con el amor de mi vida y tiene su sonrisa,

estoy atrapada en el paisaje de su cuerpo,

su mirada me baña como el sol,  mientras calienta mi piel.

 

¿Nos arriesgamos a amar o seguimos perdiendo el tiempo?

Pregunté... mientras observaba pastar a mi unicornio.


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Luchy