Nada como una mirada cómplice que acaricia el alma,
mientras recorres la vida andando al compás de tus sueños.
Cinco minutos para viajar a la eternidad entre sus besos
y entregar caricias desveladas de ausencia.
Retornan entre suspiros y esperanzas
las alegrías endosadas al olvido
y descubro que la felicidad es
la suma de mi nombre y su apellido.
He soñado con el amor de mi vida y tiene su sonrisa,
estoy atrapada en el paisaje de su cuerpo,
su mirada me baña como el sol, mientras calienta mi piel.
¿Nos arriesgamos a amar o seguimos perdiendo el tiempo?
Pregunté... mientras observaba pastar a mi unicornio.
To ODC
Luchy