martes, 3 de julio de 2012

¿Educación, cuánto cuesta, cuánto vale?

Un tema muy discutido en Venezuela, es la diferencia entre la educación pública y la privada. ¿Es la educación privada mejor que la pública o viceversa? ¿Somos responsables de la educación de nuestros hijos, como deber consagrado en la ley, o el derecho de obtener educación gratuita satisface la  búsqueda de prosperidad, superación y conocimiento?

Mientras los gobernantes, ministros y responsables de la educación en mi país están más preocupados por politizar y hacer de este derecho una bandera publicitaria, la población más aventajada puede costearse una educación que nada tiene que envidiar a la educación gratuita, única opción accesible a los que tienen menor capacidad de adquisición, eximiéndolos de algunos beneficios. En tanto denuncian que se cierran las posibilidades de estudio al soberano, cuando se seleccionan los alumnos por exámenes de admisión o convenios institucionales, no admiten la corrupción que existe en el otorgamiento de cupos en las escuelas y universidades públicas, que cada año o semestre comercializan el futuro profesional del país, que tiene su esperanza en los jóvenes que hoy  se sientan en nuestras aulas. Contribuyen al descenso de la escolaridad en los sectores populares, cuando no amplían las oportunidades de estudio para personas de bajos recursos, cuando no se les garantiza un transporte digno, alimentación, suministros escolares y apoyo a los estudiantes, la presencia de suplentes, el ausentismo de los profesores,  “cabalgando horarios y reposos” bajo la mirada indolente de los supervisores de las zonas educativas, no construyen escuelas ni universidades, la cantidad de planteles de educación primaria y de bachillerato es desproporcionada, esto influye directamente en el número de alumnos que abandonan los estudios, sobre todo los estudiantes que al ser transferidos a liceos lejanos a sus comunidades dejan de estudiar, aunado a esto, el horario de algunos liceos oficiales es poco tentador, si tomamos en cuenta el alto índice de violencia y la inseguridad en que está sumergida la sociedad, la suma de todos estos factores nos da como resultado una sociedad cada vez más pobre e ignorante, que permanece cada vez menos tiempo en las escuelas y más en las calles, muchos estudios han demostrado que los jóvenes que culminan sus estudios de bachillerato tienen menos posibilidades de caer en la delincuencia.
Por mandato constitucional en Venezuela la educación es obligatoria y gratuita desde preescolar hasta bachillerato. El Estado está obligado a proporcionar una educación integral que brinde oportunidades de desarrollo con igualdad de opciones para todos, aún así la deserción escolar continúa su ascenso en las estadísticas educativas venezolanas. El abandono de los estudios estaba muy relacionado con la repetición de grado, el nuevo sistema de calificaciones y evaluación, sin notas, permite que casi la totalidad de los alumnos de primaria sean promovidos a bachillerato, aún así los alumnos no repiten pero siguen abandonando las aulas. La educación es un aspecto de la ciudadanía que es absolutamente obligatorio para los niños y jóvenes de acuerdo a sus edades, pero debe quedar claro que es un derecho de los padres la determinación de la educación que deben recibir sus hijos, las actividades educativas deben y tienen que ser compartidas y complementadas por las iniciativas privadas y por las políticas oficiales del Gobierno Nacional.
Qué debemos hacer nosotros para tratar de disminuir esta situación, que lo único que evidencia es cada vez más las diferencias sociales, presentes en el país; desafortunadamente, la calidad de la educación pública se ha deteriorado de manera impredecible, esto ha causado que el servicio educativo privado se presente como una medida necesaria para cubrir la deficiencia de un estado que se ha mostrado incompetente en materia educativa, por tanto, la educación privada nace para solventar necesidades, brindar empleos, formar profesionales y no para competir, queda a criterio personal de las sociedades de padres y representantes determinar la calidad de este servicio. De ellos depende evaluar  la calidad de la instrucción que están recibiendo sus hijos, bajo la libertad y el derecho irrenunciable de escoger la institución que sea de su agrado, y cumpla con las características que desean para los niños y jóvenes estudiantes, es su responsabilidad como padres, mientras el educando es menor de edad, inscribir a sus representados en el colegio o liceo que mejor les parezca y que esté de acuerdo con sus principios y creencias. Cualquier escuela es buena para quien tiene el deseo de aprender.

1 comentario:

  1. Sencillamente genial, me encantó. Te leo mucho sólo que comento poco, saludos, que las musas te sigan inspirando.

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