domingo, 28 de septiembre de 2014

SOMOS VENEZUELA

Vivo con los recuerdos a flor de piel, con las ansías como destino, respiro ausencias, camino despedidas, recorro calles que una vez brotaban de alegrías. Descubro motivos para salir corriendo y me aferro a la esperanza de nuevos tiempos.
Encuentros y desencuentros, falta de todo y sobran promesas, un hilo nos mueve a diario, nos lleva y nos trae como si la vida fuese un recorrido de obligaciones, del colegio al trabajo y de allí a un eterno cansancio. Automatizados, cruzamos caminos a ciegas para ignorar cuanta maldad nos rodea y es así como la sonrisa sobrevive en los labios.
Nacer en otra tierra nunca sería una opción, pues somos lo que somos, SOMOS VENEZUELA con tantos altibajos como emociones, con humor, con decencia, con esperanza y con una fuerza dormida tan impresionante como el Salto Ángel.  Con una valentía tan fría como los Andes, con una indignación sedienta como los Médanos. Con sueños que despiertan como el sol en la llanura cada mañana. Con los brazos abiertos como el Mar Caribe que nos rodea. SOMOS VENEZUELA país de inmigrantes que hoy emigran.
El país de la AREPA y el ¡YA VA!, donde todo es chévere y todo puede esperar. El país de las recompensas y el qué dirán. De las Reinas, de la caja de cerveza en bicicleta, de las tradiciones cruzadas, hallacas  y pan de jamón, de matrimonios con mariachis y pasodobles, en vez de arpa, cuatro y maracas. También somos el silbido de quien trabaja desde antes del amanecer y nunca descansa.
Somos montañas y cordilleras de cosas buenas, somos riqueza espiritual más que Petróleo. Somos GENTE que nació en esta tierra para quererla, somos  Amazonas, pulmón de la humanidad. Somos Caracas suburbio comercial, somos ” Naguará” y ¡Queeee mollejas¡, somos un país  donde los hombres se llaman “compadre”,  y las amigas “hermana”.  Somos Paraguaná  y Maracay, somos dulce y salaó, algarabía danzante, movimiento de caderas costeñas, inteligencia admirable evidenciada en científicos nacidos en esta tierra.  Somos talento puro en corazones indomables.
Zozobrados, enfrentando el futuro como llevándole la contraria al viento,  actuamos seguros de que pronto soplará a favor, la incertidumbre del mañana que no espera  el despertar de una nación adormecida entre promesas.

Urge despertar, es el momento de sacudirnos  las entrañas, de lavarnos la cara y de alzar la voz. Urge ejercer la VENEZOLANIDAD  y actuar con conciencia.
Es el momento de unir nuestras manos y levantar la bandera de la paz.  Encontrar bendiciones en cada rincón, solidaridad en cada mirada, hermandad a pesar de la distancia, nos mueve un torrente tan fuerte como el Orinoco que atraviesa nuestras venas para recordarnos continuamente que VENEZUELA es una parturienta de sueños, hambrienta por hacerlos realidad.

Libres, unidos como hermanos, debemos alzar la mirada al cielo que nos cubre y abandonar cualquier diferencia. Que regresar sea la mejor opción para quien tuvo que partir, que sanen las heridas y que una oración se eleve al cielo por el perdón.
Amar esta tierra, amar esta gente, amar hasta que ya no existan diferencias.

Oremos por Venezuela 



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